Pero sin duda su mayor aportación al mundo de la tecnología es el haber innovado con productos que se adelantaron a su tiempo, con su creatividad, el exquisito gusto por la simplicidad como modelo de diseño y los toques de perfeccionismo en cada creación, es lo que hace que su legado sea tan preciado por las generaciones de hoy y lo será por las venideras.
Si bien Steve Jobs no inventó cosas diferentes, supo combinar arte, ideas y tecnología como nadie lo ha hecho hasta hoy en día, muchas personas han sabido innovar, pero la diferencia de Jobs ante todos ellos es que dominó los detalles. Revolucionó seis sectores de la tecnología: las Steve Jobs: computadoras, las películas animadas, la música, los teléfonos, los ordenadores digitales y las publicaciones digitales, esto lo lleva a ser clave en el desarrollo digital y tecnológico de las últimas tres décadas.
Su muerte trajo consigo un seguimiento mediático sin precedentes y muestras de simpatía hacia su ser en escala global, posiblemente porque Steve Jobs ha representado un nuevo modelo de liderazgo, sencillo y natural. Miles de sitios webs dedicaron espacios a su sentido fallecimiento, ya que más allá de ser considerado uno de los ejecutivos empresariales más grandes de nuestra era, muchos de sus seguidores lo consideran un artista, ya que su pasión por el diseño, lo condujo de principio a fin en la elaboración de sus productos.
La vida de Steve Jobs fue en gran parte, una búsqueda por la innovación, de trascender y superar lo ya realizado hasta ese entonces, tuvo la capacidad de reinventar y transformar todo lo que se propuso, su mentalidad lo llevo a descubrir en sus propias palabras que “los límites no están en lo que otros dicen que es posible, sino en lo que uno es capaz de imaginar; del que confía en que lo mejor está siempre por llegar”.Para las generaciones que han crecido con los ordenadores Mac, con los fantásticos iPods y iPads, Jobs representa el modelo exacto de lo que es ser un “Pionero”, de ganarse la vida creyendo que con ideas y esfuerzo es posible salir adelante, arriesgando para ganar y con la firme idea de que la sociedad necesita adelantos para su época.
Muchos de los que se consideran fans de su filosofía podrán darse cuenta que este mítico personaje supo combinar aventura, constancia, innovación y éxito, que un emprendedor es una persona que tiene una visión, que quiere conseguir algo y que lo hace, y en ese sentido él lo supo ser. Su empeño por lograr la excelencia y simplicidad en sus productos, es lo que ha llevado a consolidar su empresa, pero sobre todo a influir en millones de personas que consideran esos productos parte fundamental de sus vidas, la facilidad para operar sus productos y las ventajas, han generado una adhesión emocional, casi mágica, a la marca y a sus creaciones.
Su revolución digital y de innovación ha alcanzado rincones inimaginables del mundo, hoy en día casi cualquier persona sabe qué es un producto de Apple, un iPod, iPad ó iPhone, que más allá de ser objetos se han convertido en parte de la cultura, quizá en 50 o más años se podrán admirar esas piezas en museos donde se les pueda contemplar no por el hecho de ser productos avanzados para su época sino por el cambio cultural que generaron en su tiempo. En 2005, Jobs ofreció ante alumnos egresados de la Universidad de Stanford, un discurso considerado como un ejemplo excelso de oratoria tanto por su estilo y carga emocional, dejando ver su filosofía:
Si bien Steve Jobs no inventó cosas diferentes, supo combinar arte, ideas y tecnología como nadie lo ha hecho hasta hoy en día, muchas personas han sabido innovar, pero la diferencia de Jobs ante todos ellos es que dominó los detalles. Revolucionó seis sectores de la tecnología: las Steve Jobs: computadoras, las películas animadas, la música, los teléfonos, los ordenadores digitales y las publicaciones digitales, esto lo lleva a ser clave en el desarrollo digital y tecnológico de las últimas tres décadas.
Su muerte trajo consigo un seguimiento mediático sin precedentes y muestras de simpatía hacia su ser en escala global, posiblemente porque Steve Jobs ha representado un nuevo modelo de liderazgo, sencillo y natural. Miles de sitios webs dedicaron espacios a su sentido fallecimiento, ya que más allá de ser considerado uno de los ejecutivos empresariales más grandes de nuestra era, muchos de sus seguidores lo consideran un artista, ya que su pasión por el diseño, lo condujo de principio a fin en la elaboración de sus productos.
La vida de Steve Jobs fue en gran parte, una búsqueda por la innovación, de trascender y superar lo ya realizado hasta ese entonces, tuvo la capacidad de reinventar y transformar todo lo que se propuso, su mentalidad lo llevo a descubrir en sus propias palabras que “los límites no están en lo que otros dicen que es posible, sino en lo que uno es capaz de imaginar; del que confía en que lo mejor está siempre por llegar”.Para las generaciones que han crecido con los ordenadores Mac, con los fantásticos iPods y iPads, Jobs representa el modelo exacto de lo que es ser un “Pionero”, de ganarse la vida creyendo que con ideas y esfuerzo es posible salir adelante, arriesgando para ganar y con la firme idea de que la sociedad necesita adelantos para su época.
Muchos de los que se consideran fans de su filosofía podrán darse cuenta que este mítico personaje supo combinar aventura, constancia, innovación y éxito, que un emprendedor es una persona que tiene una visión, que quiere conseguir algo y que lo hace, y en ese sentido él lo supo ser. Su empeño por lograr la excelencia y simplicidad en sus productos, es lo que ha llevado a consolidar su empresa, pero sobre todo a influir en millones de personas que consideran esos productos parte fundamental de sus vidas, la facilidad para operar sus productos y las ventajas, han generado una adhesión emocional, casi mágica, a la marca y a sus creaciones.
Su revolución digital y de innovación ha alcanzado rincones inimaginables del mundo, hoy en día casi cualquier persona sabe qué es un producto de Apple, un iPod, iPad ó iPhone, que más allá de ser objetos se han convertido en parte de la cultura, quizá en 50 o más años se podrán admirar esas piezas en museos donde se les pueda contemplar no por el hecho de ser productos avanzados para su época sino por el cambio cultural que generaron en su tiempo. En 2005, Jobs ofreció ante alumnos egresados de la Universidad de Stanford, un discurso considerado como un ejemplo excelso de oratoria tanto por su estilo y carga emocional, dejando ver su filosofía:








