Diócesis de Coatzacoalcos
Presentación General del documento
Ante los lamentables hechos de violencia que se han estado presentando en nuestro país, la Iglesia, como responsable de hacer presente el mensaje salvador de Cristo, ha tomado la iniciativa de dirigir un mensaje a los fieles de nuestra Nación, por ello el día lunes 15 de febrero, en conferencia de prensa, fue presentada la nueva Exhortación Pastoral “Qué en Cristo, nuestra Paz, México tenga vida digna”.
La presentación se realizó ante la presencia de los responsables de la Pastoral de Comunicación Social de las Diócesis del país, así como ante algunos medios locales y representantes de la Comisión Episcopal Mexicana.
A cargo de la presentación estuvieron Mons. Carlos Aguilar Retes, Presidente de la CEM; Mons. Gustavo Rodríguez Vega, Presidente de la Comisión de Pastoral Social y Mons. Ramón Castro Castro, Responsable de la Dimensión de Fe, Política y Reconciliación.
La Nueva exhortación de los obispos de México “En Cristo, nuestra Paz, México tenga Vida Digna”, es la propuesta que los obispos hacen a todos los católicos y demás personas de buena voluntad para asumir la paz con responsabilidad personal ante el ambiente de violencia que impera en gran parte del territorio nacional.
La finalidad de esta exhortación es alentar la esperanza de quienes viven con temor las circunstancias que aquejan a la sociedad, es una mirada a la realidad con ojos y corazón de pastores.
El documento ha sido elaborado con el método de Ver, Juzgar y Actuar que, más que un método, es un modo de estar en la realidad. Un modo responsable, esto es estar listo y dispuesto a dar respuesta a los problemas sociales, económicos, políticos, religiosos y culturales que imposibilitan una vida humana digna.
Por este motivo, luego de una introducción basada en el texto del Evangelio de San Juan “La Paz esté con Ustedes”, se desarrolla el contenido de la exhortación en tres grandes partes que corresponden a los tres momentos del método.
Con esta exhortación, los Obispos de México cumplen el propósito externado al final de la pasada LXXXVIII Asamblea Plenaria del CEM, en noviembre de 2009, en la que dedicaron tres jornadas al estudio y reflexión sobre la situación de inseguridad y violencia que se vive en México. Al término de esta asamblea plenaria, en su mensaje final señalaban: <.
Esta exhortación pastoral publicada en un impreso de 116 páginas, tiene 258 parágrafos distribuidos en seis partes:
Introducción [1-9]
1. La inseguridad y la violencia en México [10-106]
2. Con la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia [107-184]
3. Promover el Desarrollo – Construir la Paz [185-239]
Llamamiento final [240-256]
Conclusión [257-258]
El contenido se presenta siguiendo el método Ver, Juzgar y Actuar, que es el método con el que la Iglesia hace el discernimiento de los signos de los tiempos.
I Capítulo EL CRIMEN ORGANIZADO (Ver). En esta primera parte que corresponde al paso de ver o analizar la realidad, se hace un acercamiento a las formas de violencia, tales como el narcotráfico, el secuestro, la trata de personas, el lavado de dinero, la extorsión y las ejecuciones. Además se analiza el factor económico que contribuye al ambiente de violencia; en este sector se resaltan la desigualdad, la pobreza extrema y el desempleo. Después de analizar el factor económico, también se aborda el factor político en el que se halla la anticultura del fraude y de los privilegios que sólo gozan unos cuantos.
Otro factor que se aborda, es el Social, con análisis de la violencia entre grupos sociales, la violencia en los ambientes laborales y en las escuelas, la discriminación, el robo y la violencia en el tránsito vehicular.
También se analiza la cultura que compartimos los mexicanos caracterizada por ser un pueblo hospitalario, alegre, solidario, pero también marcado con antivalores como la violencia. Una característica importante de esta primera parte, es que no sólo se analiza la violencia que impera en la sociedad, sino también ofrece un acercamiento a la realidad eclesial ante este ambiente hostil. Se cuestiona el cristianismo meramente ritualista, el poco ardor en la Fe, los pobres métodos de evangelización, la espiritualidad individualista, la mentalidad relativista, los hombres y mujeres bautizados que se alejan de Dios y de la Iglesia. Se abordan también tres factores de relevancia en el tema de la violencia, tales como la crisis de legalidad, el debilitamiento del tejido social y la crisis de moralidad.
II Capítulo CAMINO PARA LOS QUE PONEN SU CONFIANZA EN EL EVANGELIO DE CRISTO (Juzgar).
El núcleo de esta segunda parte es el replanteamiento de la identidad de la Iglesia hoy.
En esta segunda parte, los obispos analizan qué significa ser cristiano, cuál es la tarea de la Iglesia ante la violencia, se reflexiona el papel de la Iglesia a la luz de los documentos “Caritas in veritate y Aparecida”. En su reflexión, los obispos puntualizan que: No hay conciencia clara de qué es ser católico en muchos fieles, ser católico no es cuestión sólo de actos rituales, Cristo tiene el poder de vencer al mal, la raíz fundamental de la paz está en la reorientación del corazón. Se hacen también la pregunta: ¿Cómo hacer que los católicos puedan ser edificadores de la paz? Y resaltan que es urgente que no sólo exista el crimen organizado, sino que también los católicos deben organizarse para construir la paz, porque sólo así se puede corresponder a la gracia de la Fe católica. Los obispos también urgen a trabajar por la unificación del tejido social, porque Cristo nos da la Paz, pero es necesario hacerla nuestra, es necesario hacer camino en medio de la oscuridad.
III Capítulo PROMOVER EL DESARROLLO-CONSTRUIR LA PAZ (Actuar).
En el tercer capítulo de la exhortación pastoral, los obispos abordan las siguientes cuestiones: La necesidad de formar hombres y mujeres nuevos en Cristo; esto es renovar a los mexicanos, buscar la educación escolar que sepa tener prioridad por la paz, la educación familiar y la valoración de la vida comunitaria. Otra cuestión es la necesidad de que se eduque para la paz, haciendo uso de herramientas para la educación y el papel de los medios de comunicación como instrumentos al servicio de la paz. Es necesario que los medios de comunicación dejen de promover el morbo de la violencia y sean promotores de valores y de la paz. También se aborda la necesidad de construir una ciudadanía para la paz, porque sólo los verdaderos ciudadanos, son amantes de la paz.
La exhortación pastoral de los obispos de México termina con un llamamiento a los gobernantes, a las autoridades, a las fuerzas armadas, a los educadores, a los comunicadores, a las familias, a los jóvenes y niños, a los que han sufrido la violencia, a reconocer que la paz es un trabajo de todos, no sólo de las autoridades.
Por último, los obispos hacen un llamado a aquellos que están inmersos en el crimen organizado para recordarles que Cristo les hace un llamado a la conversión y los invita a reconocer el grave daño que le están haciendo a sus hermanos, daño por el que un día tendrán que dar cuentas a Dios.
En esta exhortación pastoral, los Obispos de México comparten sus discernimiento sobre la misión de la Iglesia en la realidad de inseguridad y la violencia en México y alientan la esperanza de todos, especialmente de quienes viven con miedo, tristeza y dolor por esta situación social.
A partir de un acercamiento a la realidad de la inseguridad y la violencia en México, los Obispos presentan, con la Luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, la tarea de los discípulos misioneros de Jesucristo en la construcción de la paz, señalando una serie de tareas a las que se comprometen para que la Iglesia, desde su misión evangelizadora, contribuya para lograr un orden social más justo.
Al mismo tiempo, en la exhortación pastoral, los Obispos hacen un llamado a la responsabilidad social de todos los ciudadanos mexicanos para que, de manera personal o de manera organizada, asuman sus derechos y deberes en la tarea de construir la paz para la vida digna de todo el pueblo de México.
Es intención de los Obispos de México que este documento sea una referencia y que inspire el trabajo apostólico de los sacerdotes, consagrados y laicos en las distintas áreas de la pastoral.